En 2001, los bancos fueron desregulados en Islandia. Esto permitió a los bancos cargar con deudas cuando se adquirían compañías extranjeras. La crisis se desplegó cuando los bancos pasaron a ser incapaces de refinanciar sus deudas. Se estima que los tres principales bancos mantienen un exceso de deuda externa de 50€ millardos, o cerca de 160.000€ por cada residente islandés, para un producto interior bruto en Islandia de 8.5€ millardos.
Ya en marzo de 2008, el coste del fondo de garantía de depósitos privado para los depósitos en los bancos Landsbankinn y Kaupthing era ya de lejos mayor (6–8½% de la suma depositada) que para cualquier otro banco europeo. La corona, que había sido clasificada por The Economist a comienzos de 2007 como la divisa más sobrevaluada del mundo (basándose en el Índice Big Mac), había sufrido los efectos del carry trading (el retorno que produce un activo mientras lo mantenemos en nuestra posesión, de ser positivo, o el costo de mantener un activo, de ser negativo).
Partiendo de un mercado doméstico pequeño, los bancos islandeses habían financiado su expansión con préstamos en el mercado interbancario y, más recientemente, a través de depósitos de fuera de Islandia (lo que es a su vez una forma de deuda externa). Los hogares islandeses también tuvieron una importante participación, endeudándose por un volumen equivalente al 213% de la renta disponible, lo que condujo a la inflación. Esta inflación fue exacerbada por la práctica del Banco Central de Islandia de emitir préstamos de liquidez a los bancos en la base de bonos de nueva emisión y sin cobertura, lo que en la práctica venía a significar imprimir dinero.
En respuesta al alza de los precios (14% en los doce meses desde septiembre de 2008, comparado con un objetivo del 2.5%) el Banco Central de Islandia mantuvo los tipos de interés elevados, al 15.5%. Unos tipos de interés tan altos, comparados con el 5.5% en el Reino Unido o el 4% en la eurozona por ejemplo, estimularon a los inversores internacionales a realizar depósitos en coronas islandesas, lo que condujo a inflación monetaria: la oferta monetaria (M3) islandesa creció en un 56.5% en los doce meses desde septiembre de 2008, comparado con un 5.0% de crecimiento del PIB. La situación era, en la práctica, de burbuja económica, sobreestimando los inversores el valor real de la corona islandesa.
De modo similar a muchos otros bancos en el mundo, los bancos islandeses comenzaron a encontrar cada vez más difícil o imposible el refinanciamiento (roll over) de sus préstamos en el mercado interbancario, de modo que mientras sus prestamistas insistían en la necesidad de pago, ningún otro banco estaba dispuesto a realizar nuevos préstamos. En esta situación, un banco normalmente se ve en la obligación de solicitar un préstamo a su banco central haciendo que este actúe como prestamista de último recurso.
Sin embargo, en Islandia los bancos tenían un tamaño tan superior al de la economía nacional que el Banco Central de Islandia y el gobierno islandés no eran capaces de garantizar el pago de las deudas de sus bancos, lo que condujo al colapso de los bancos. Las reservas oficiales del Banco Central de Islandia se mantenían en 374.8 millardos de coronas hacia finales de septiembre de 2008, en comparación con 350.3 millardos de coronas en deuda internacional a corto plazo en manos del sector bancario islandés, y al menos £6.5 millardos (1.250 millardos de coronas) de depósitos comerciales en el Reino Unido.
La situación se vio empeorada por el hecho de que Icesave estaba operando como una sucursal de Landsbankinn, y no como una subsidiaria legalmente independiente. Así, era completamente dependiente del Banco Central de Islandia para la recepción de préstamos de emergencia de liquidez, y no podía en cambio acudir al Banco de Inglaterra para solicitar ayuda. La Autoridad de Servicios Financieros (FSA) británica conocía el riesgo, y consideró la imposición de requisitos especiales de liquidez sobre los bancos que tomaran depósitos islandeses durante las semanas anteriores a la crisis.
No obstante, el plan, que nunca fue implementado, habría forzado a los bancos islandeses a recortar los tipos de interés o detener nuevos depósitos, y podrían incluso haber desatado el tipo de pánico bancario para el que estaba diseñado para prevenir. Las autoridades de Guernsey también planearon el establecimiento de restricciones sobre las operaciones de bancos extranjeros operando como sucursales y las transferencias de fondos entre subsidiarias en Guernsey y sus casas madres. Landsbankinn operaba en Guernsey a través de una subsidiaria legalmente independiente.
La existencia de un pánico bancario en las cuentas en Reino Unido de Landsbankinn en el período hasta el 7 de octubre parece confirmada por una afirmación del banco del 10 de octubre, que dice "Landsbankinn Íslands transfirió fondos significativos a su sucursal en Reino Unido durante este tiempo para cumplir con los compromisos de Icesave." La transferencia de fondos desde Landsbankinn Guernsey a Heritable Bank, una subsidiaria de Landsbankinn en el Reino Unido, también sugirió un pánico bancario en el Reino Unido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario